miércoles, 29 de agosto de 2012

Holy Hell zine nº2, review.


Más zines dedicados al metal extremo. El nuevo Holy Hell zine, llega desde Galicia cargado de extensos y sucios contenidos. Una vez superado el precipicio del primer número parece que el zine que edita su autor ha llegado para quedarse. ¡Y bienvenido sea!

Este número continúa el estilo de puro revival de los zines de los años ochenta. Maquetado con el puro recorta y pega, no el de Word, sino el de pegamento y tijera, consigue una recreación que sí, da el pego. Incluso se permite introducir añadidos escritos a mano, que le otorga al zine ese sabor añejo y puramente underground.
Chorros y chorros de tinta, sin apenas espacios para el descanso, ni el del espacio en blanco, y chorros y mas chorros pero de los otros. De los penetrados o dispuestos a serlo.

HolyHell zine está empapado del estilo de su autor, en el que las preguntas kilométricas, llenas de opiniones personales, los paréntesis abiertos con incisos del autor a las preguntas de los entrevistados y, referencias constantes a putas, alcohol, drogas y metal son una constante en las casi 90 páginas de este fanzine.

Que no espere nadie leerse este fanzine en una sentada en el baño. Ni en un viaje de ida y vuelta en el metro. Si quieres leértelo entero le tendrás que dedicar unas cuantas horas y compartir tu viaje con los desvaríos de Arturito el hijo putativo de un hardcoriano matrimonio entre el Jose del Orfismo y el Juan Luis de Flesh Salad zine. No puedes perderte entrevistas larguísimas de hasta veinte preguntas como la de Alex, el editor del notorio y veterano fanzine –Era del Metal-. También nutre el contenido de este zine las entrevistas a los texanos brutales Devourment, Feretro, Insulters, los Slam-brutal-death córdobeses Extirpating the Infected…

Además de las consabidas entrevistas que todo zine presenta, en HollyHell encontrarás hasta cinco crónicas de conciertos, todas ellas manteniendo el pulso que vertebra su línea editorial; una clara apología a la ingesta masiva de alcohol, aún a pesar de, perderse los propios conciertos. Pero es que a veces, en sus crónicas el concierto es lo de menos…

Las crónicas son de lo mejor de este zine. Sin hacer demérito al resto del contenido, el autor ha conseguido darle un cariz de relato, aventuril y etílico, donde no sabes donde va a parar nuestro ebrio conductor. Incluso en algunos momentos se permite claramente colarnos historias increíbles, que los son, porque directamente no son creíbles (voy a sacar dinero, me dan una paliza, vuelvo a sacar dinero, me voy de putas…). Pero el resultado sin ser de cátedra literaria, consigue generar su estilo que resulta ameno, personal y la más de las veces, cómico. Lo cual se agradece bastante, ya que el fanzine lejos de aburrir con ínfulas de filosofía de tercera, entretiene.

En marcha está ya el tercer número. Este segundo ya hace meses que salió, así que si quieres una copia, de adquisición casi obligada (cerveza en mano) escríbele a:
 

 

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